Sin duda la isla de Menorca es conocida por casi todo el mundo, es la isla ideal del Mediterráneo gracias a sus playas, sus gentes, gastronomía y paisajes. El clima es algo que también suelen destacar quienes la visitan, desde los propios españoles hasta los centroeuropeos o nórdicos, a todos les gusta el Sol, la brisa del mar Mediterráneo y el ambiente que se respira.ciutatdella
Pero, como no podía ser de otra manera, la isla de Menorca tiene muchísimo más detrás de las esquinas, en cada calle, muralla, rincón, playa o montaña de esta isla. La historia de esta está escrita debido a su ubicación geográfica que convierte la isla en encrucijada de diversas corrientes culturales y políticas, que desde siglos, se extienden por todo el Mediterráneo pero especialmente en la zona de Menorca. Este interés histórico en la isla se inicia ya en su prehistoria, ya que la isla se halla materialmente sembrada de monumentos megalíticos que la convierten en un vasto museo al aire libre.
Desde la misma edad de bronce que se se caracteriza por sus construcciones: talayotes, navetas, taules, salas hipóstilas, murallas, galerías cubiertas… centurias después los fenicios y griegos comerciantes, dejan nuevos vestigios, y los cartagineses conquistan Menorca y tienen aquí una guarnición. Por supuesto los romanos vinieron y conquistaron todas las Baleares en el año 123 antes de Cristo. Ellos fueron los que dieron a Menorca el origen de su denominación actual: “Baleares Minor” o “Minórica”, en contraposición con Mallorca (“Majorica”). La capital romana de la isla fue Magona (Maó), que gozaba del rango de Municipio Flavio Magontano.
Posteriormente, con la caída de poder en el imperio Romano, el cristianismo llegaría a las islas y allá por el año 417 el propio obispo Sever describe Menorca de manera minuciosa, llegando incluso a describir una iglesia de Mahón y otros lugares de culto dispersos por la isla.
Tras una época en la que las islas estuvo relativamente distante del resto de los reinos de la península ya conquistada por los árabes, hubo en la isla un breve espacio de paz hasta que, las diferente “razzias” por parte de los musulmanes dueños ya de casi la totalidad de España, por los años 903 las Baleares fueron ocupadas y sometidas al califato de Córdoba. Hasta la llegada del reino de Jaime I de Aragón. Famosa fue su estrategia en 1232. de encender muchas hogueras en los alrededores de Capdepera (Mallorca), hizo creer a los musulmanes menorquines que tenía allí dispuesto un gran ejército para conquistar la isla, y así consiguió que se hiciesen tributarios de Aragón. Pero habiendo traicionado al nuevo monarca Pedro III el Grande, fue su hijo Alfonso III el Liberal quien consiguió personalmente la conquista de Menorca en enero de 1287. En virtud del tratado de Anagni, las Baleares fueron devueltas a Jaime III de Mallorca hasta que finalmente fue vencido en Llucmajor el último rey de Mallorca, 1343 fueron las Baleares definitivamente incorporadas al reino de Aragón por Pedro IV.
En 1535 los piratas campaban por el mar Mediterráneo y el mismísimo Barbaroja desoló Mahón llevándose miles de cautivos. Años de pillaje que fueron, poco a poco, reduciéndose hasta que en torno al 1700 las baleares en general y Menorca en particular llamaron la atención de los piratas ingleses.
la Guerra de Sucesión dio pretexto a los ingleses para ocupar Menorca (1708); en 1713 el tratado de Utrecht ratificaba esta dominación, que duró hasta 1756, en que llegaron las tropas francesas mandadas por el mismísimo Mariscal-Duque de Richelieu; esta nueva dominación duró hasta que el tratado de París obligó a Francia a devolver Menorca a Gran Bretaña. La segunda dominación inglesa duró desde 1763 hasta 1782, en que los británicos hubieron de rendirse ante las tropas hispano-francesas, aliadas por el Pacto de Familia y mandadas por el francés Duque de Crillón; comenzó entonces el breve período español, hasta el desembarco inglés de 1789 que originó la tercera y última dominación extranjera. En virtud del tratado de Amiens Menorca volvió definitivamente a España el año 1802.

menorca
Si nos tomamos el tiempo de visitar la isla nos merecerá pasar varios días por los diversos lugares de esta y es muy importante (o recomendable) el hacerlo a pie de calle, lo ideal disponer de nuestro propio modo de transporte. Una buena opción es el alquiler coches menorca
La isla esta bien surtida de servicios de este tipo y gracias al vehículo podremos ver trozos de toda esta historia, historia local y mundial. Como hemos comentado anteriormente la maravillosa isla de Menorca ha sido visitada por gentes de todo el mundo y en cualquier lugar, donde menos nos lo esperemos encontraremos ese retazo de romanos, ingleses, turcos, antiguos griegos… Menorca nos espera